CON VISIÓN OPTIMISTA
11:54 p.m. es un estudio muy reciente –no asó la experiencia de sus integrantes– que prioriza las asociaciones con otros profesionales e intenta potenciar su trabajo a través de un desarrollo colectivo con arquitectos y actores de otras disciplinas. Desde 11:54 p.m. existe un relacionamiento muy fuerte con los arquitectos de la región, y a través de la docencia universitaria Baptista Acerenza y Flora han podido extender esos lazos. Ambos suelen actuar en otros sitios a través de asociaciones con oficinas o en concursos internacionales, entendiendo que la globalización puede ser un vector de ida y vuelta en la transmisión de conocimientos, saberes y prácticas. “Pero, sobre todo, podríamos hablar de un estudio de arquitectura con una visión optimista, que entiende que los problemas pueden ser oportunidades para hacer”.
¿Qué define a la buena arquitectura?
Hacer buena arquitectura implica lograr, a un mismo tiempo, confort, solidez, funcionalidad y calidad espacial y formal con la mayor economía de medios posible. Alcanzar el mayor potencial con los recursos disponibles, eliminando lo innecesario sin renunciar a la calidad. La buena arquitectura trasciende su función y genera un“plus” al servicio de los usuarios.
¿Una reforma o una obra que necesita Montevideo?
En nuestro país aún existe un déficit de viviendas, de escuelas, hospitales y otros programas de uso público. Podríamos tomar como ejemplo las políticas públicas de Medellín u otras ciudades de Colombia, que en los últimos anos han entendido que las principales inversiones para la transformación de las ciudades tienen que ser en educación y en cultura. Eso ha generado un aumento en la construcción de edificios públicos y de infraestructura urbana, lo que repercute directamente en una mejora de la ciudad y en la calidad de vida de su población. Estos equipamientos culturales, de buena factura arquitectónica, se convierten en referentes urbanos que generan el encuentro ciudadano, fomentan la construcción de colectivos y el fortalecimiento de las organizaciones barriales, constituyendo motores de renovación y cambio que promueven igualdad social. La idea fundamental consiste en transformar la mentalidad ciudadana, mejorando su entorno físico y cultural, generando orgullo citadino, sentido de pertenencia y de esa forma ser parte activa de la reconstrucción de las ciudades.