Chatroulette o el gran zapping de freaks

Una verdadera galería de freaks, de los que muchos de los que andan calentitos se disfrazan, y otros sacan a pasear el pito

  • davidgmz
  • Miércoles, 31.03.10

Por David Gómez, editor de Web PC

No tengo problema en decir que, para mí, chatear es una pérdida de tiempo. No me gusta. Para nada. Cuando lo hago es por necesidad, por trabajo –y ahí reconozco que es útil. Siempre le doy para adelante a lo digital, y lo prefiero por sobre lo convencional. Y más útil aún las videoconferencias (así no tengo que escribir). Pero a la hora de conversar sigo prefiriendo el cara a cara; y si tiene que ver con la vida secular, con más razón, porque puedo tocar, oler y sentir todo lo que trasmite el otro.

Pero hay quienes tienen una debilidad por el chat. Por sobre todo lo que implica conocer a desconocidos en la otra punta del globo. O porque es la forma más natural de comunicarse –ya he sabido de liceales o escolares que chatean con el que tiene al lado. Pero no es la idea entrar en discusiones del tipo la oralidad se está perdiendo o los libros no se leen, etc.

El asunto que nos trae esta semana es Chatroulette, que como su nombre lo indica es chat al azar. ¡Qué más se podía pedir! Ya no hay que andar urgando, sino que el servicio se encarga automáticamente de ponerme al frente a un extraño que, por lo menos, coincide conmigo en cuanto a que tiene ganas de conversar, mostrarse o que halló una nueva ventana al voyeurismo barato.

Para el que no visitó este sitio, se trata de un servicio de videoconferencia muy sencillo en su apariencia, en su uso y en la propuesta. No esperemos compartir fotos, ni filtrar los contactos, ni ver mails. Vamos, que no es un Messenger. Lo que propone es un “juego” para chatear con desconocidos. Uno se conecta y va presionando la tecla F9, que lo va llevando de contacto en contacto como si se pasara las páginas de una revista.

Justamente esto es lo más divertido: ver ese gran catálogo de gente conectada y si no te gusta lo que vez le hacés “Windows”, dijera Flor de la V. El tema es que bajar la cortina es de los dos lados. Pero el hecho es que en Chatroullete uno puede encontrar de todo: gente de todas la edades (aunque es servicio alerta de que es para mayores de 16 años) y de todo el mundo.

La realidad es que es una verdadera galería de frikis en la que muchos de los que andan calentitos se disfrazan y otros sacan a pasear el pito sin problema (por decirlo decentemente). Como dije, no hay filtros, así que en ese zapping de personas uno puede toparse con algún miembro viril en pleno estado de ebullición. Los comentarios son bienvenidos.

Para muestra, este video:

Este otro es un buen experimento:

También vale la pena ver este otro, que muestra una excelente estrategia de social media. El canal español de terror Buzz TV aprovechó la pegada de Chatroulette en España:

Ahora bien, volviendo a lo de la galería de gente rara y pasada de la raya, justamente una de los reclamos que se ha hecho de este servicio es la falta de seguridad. Las cuestiones saltan a la vista. A su vez, hace poco cuando se publicó ChatRouletteMap.com, explotó el asunto, ya que este servicio revelaba en el mapa la posición exacta de las personas que estaban colgadas del chat. Luego se arregló publicando menos datos, pero sigue siendo un arma de doble filo.

Un juego peligroso que sin embargo no amedrenta a los más de 20 mil a 50 mil usuarios que pueden estar conectados en las horas pico. Con tanto tráfico y feeling, Chatroulette es todo un éxito. Bien lo sabe su creador: un joven ruso de 17 años llamado Andrey Ternovskiy, quien se ha vuelto millonario, y habría recibido ofertas de Facebook para comprar el servicio y de empresas de Sillicon Valley para contratarlo.

A todo esto le han surgido los clones: Tippity, que es de origen español y pretende dirigirse al ámbito hispano de Internet; Blimko, que también está en nuestro idioma y agrega algunas opciones más como una zona “hot” para mayores de 18 años; y también RandomDorm, orientado a universitarios. Y si ninguno te conforma podés comprar un software para implementar tu propio chat aleatorio en tu web. El dato útil es que ninguno de estos servicios tiene mucho tráfico –o sea, no hay con quien chatear.

A todo esto, supongo que te darás una vuelta por Chatroulette. Luego de eso, volvé y comentá.

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