Esas cosas de la Vida U (II)
Una cámara en cada mano, hasta que tengamos el ojo biónico conectado directamente a nuestra cuenta de Twitter
- davidgmz
- Miércoles, 10.03.10
Por David Gómez, editor de Web PC
En la entrega anterior les contaba sobre la condición de ser ubicuos y relataba algunos pros y contras mediante un episodio personal. Siguiendo con el tema, qué mejor que volver a compartir un hecho reciente: primer día de clases de mi retoño de cuatro años.
Un día emocionante como ninguno, más si la criatura por fin deja la casa –unas horas al día– y libera a sus padres de tanta atención hiper-recontra-súper personalizada. Y creo que comparto el sentimiento con otros padres. Pero más allá de eso, para muchos progenitores esa fecha es el día perfecto para que se les caiga torrentes de baba y rían como tarados –sin temor al ridículo– al ver a sus hijos con la túnica o el uniforme; un momento para estar orgullosos, aunque tu hijo ya no te da ni la hora, entonces aprovechan que es el único día el único día que dejan que los niños estén acompañados de sus padres
.
Y qué mejor recurso para la posteridad que filmar o fotografiar el momento. Pero ya no hablamos de 10 o 15 fotos, sino de 100 o 200 en cuestión de tres horas: el apronte en casa, la llegada a la escuela, el acto de bienvenida y la entrada al salón. Es que las fotos son digitales, así que como que no hay límite de 24 o 36 ni se gasta en rollo. A lo sumo, luego se imprimen las mejores y se guarda el resto en la compu.
También se las cuelga en Facebook o se mandan por mail a los conocidos, así uno se ahorra la visita con el álbum en mano y todo el mundo puede enterarse de los comentarios sobre el nene: ¡qué hermoso! ¡qué divino! ¡está comible! ¡me muerooooo, que carita! Y una lista de chotadas que pueden no tener precedentes. ¡Hasta la abuela ve las fotos y se las copia en el celular para mostrárselas al almacenero del barrio!
Los que sufren –pobres– son los nenes, que los dejan ciegos con tanto flash. La entrada al cole ya parece Hollywood, y los padres, una bandada paparazzi incontrolados. Y no es para menos: todo el mundo tiene una cámara digital, o por lo menos una en el celular (aunque la calidad luego no sea muy buena), pero cámara al fin.
Con esto me viene a la cabeza que la penetración de cámaras digitales debe llegar a un 80% de las familias uruguayas (esto es subjetivo). Hace poco uno de los importadores de una de las principales marcas me comentaba que se estaba por completar el recambio de las analógicas a las digitales. Esto venía al caso porque ellos se están preparando para la competencia que se iba a generar en el mercado –y acoto que hoy se pueden encontrar cámaras electrónicas por US$ 140 más/menos, el revelado digital es bastante asequible y los dispositivos de almacenamiento digital están super en cuenta.
Un precio que no está mal para las prestaciones que ofrecen hoy la mayoría de los dispositivos. De hecho, se pueden encontrar cámaras Kodak o Agfa por unos US$ 160; en ambos casos hablamos de dispositivos fabricados por marcas vinculadas a la fotografía. También se pueden encontrar, por menos de US$ 200, algunas Samsung, Casio y Fuji. Los precios de ganga se hallan también entre las cámaras de marcas orientadas a profesionales, como Olympus –es el caso de la X-40 que por marzo de 2010 está en oferta en US$ 239. ¡Vaya precios!
Esto también es la Vida U: una cámara en cada mano, hasta que tengamos el ojo biónico conectado directamente a nuestra cuenta de Twitter.
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