
Así, con tonada rusa, atienden en Sabor Urbano, pequeño y sencillo local en Pocitos que funciona fundamentalmente como base para el envío a domicilio. El acento no es casual, sus dueños son, efectivamente, rusos. El menú fue innovador desde un principio, al sustituir la carne animal de alimentos característicos de nuestro país –como el chivito o el chorizo– por proteína vegetal (“fake meat”). Lo más interesante es que lograron hacerlo sin perder los sabores; lede ser comida austera o sin gracia, la suya es abundante y gustosa,hasta algo grasosa, ideal para los que quieren comer vegetariano pero sin extrañar demasiado ese nosequé de la plancha. Quesadillas con importantes cantidades de queso (la masa puede elegirse integral o blanca) y hongos, burritos generosos en su relleno de puré de frijoles, los ya mencionados chivitos al pan, milanesas y la especialidad de la casa, los blinis, panqueques tradicionales de Rusia, rellenos de muzzarela y de todo un poco (el Matrioshka, con puré de papas, hongos, eneldo, cebolla, pepinillos agridulces y queso crema, vale mucho la pena). También tienen tartas, todas de masa integral y postres sin azúcar, como el blini de manzana y canela o la torta de banana y cereales.
Para relajarse
También en Pocitos, Namasté propone una versión más espiritual que Sabor Urbano, vinculada al yoga y las filosofías orientales. Pero más allá de que para entrar a comer en el local (desde donde además hacen repartos y take away) hay que sacarse el calzado y de la música new age, nutricionalmente no están tan lejos uno del otro. Namasté, a cargo de una familia vegetariana local, también ofrece versiones de chivitos y milanesas, solo que con pan casero (riquísimo). En lugar de los blinis tienen los doblados, incluidos uno con queso de cabra y otro con tofu, el queso similar a la ricota hecho a base de soja, que es protagonista en varios de los platos del lugar. Un gran acierto diferencial de Namasté son las ensaladas, siempre frescas y en grandes porciones. Un ejemplo es la que lleva el nombre de la casa, con brotes, frutos secos, semillas de sésamo y girasol tostadas, tomate, apio, cous cous, morrones y vinagreta. Otra es la Del Mercado, que une –entre otros– rúcula con durazno. Tienen una infinidad de promos, buenas pastas caseras y un menú ejecutivo que va cambiando día a día. El misterioso Jugo Namasté, hecho a base de frutas y especias es una de sus marcas registradas.
Libre de químicos
En el primer piso de Ecotiendas, la sede de la alimentación orgánica (es decir, libre de aditivos químicos), en Montevideo, se encuentra La olla de barro, un restaurancito que elabora a partir de las mismas materias primas (vegetarianas, orgánicas) que promueve la tienda en la planta baja. A diferencia de Sabor Urbano y Namasté, allí no se encuentran tanto las carnes vegetales anteriormente mencionadas (apenas unas hamburguesas de seitán), sino una serie de platos que tienen como base sobre todo cereales, como el arroz integral y la quinoa, de sabor y consistencia comparables al cous cous. Fibrosas tartas de vegetales y quesos de granja, sándwiches de pan árabe, ensaladas, sopas, licuados y hasta pizza y fainá saludables son parte de uno de los menús más sanos de la ciudad. A modo de recomendación, ahora que es temporada: no dejar de probar las frutillas de Ecotiendas.
Almacén familiar
Una de las apariciones más recientes en el rubro es Lagranola, una suerte de rotisería-despensa ubicada en pleno Centro, y - al igual que Namasté– manejada por una familia uruguaya de vegetarianos. Abrieron hace apenas cinco meses apostando a la cocina internacional, solo que con la vuelta de tuerca lógica de la dieta que fomentan. Las milanesas son de quinoa, garbanzos, seitán, el strogonoff de carne vegetal, el ratatouille con cous cous; además hay unas lasagnas y canelones muy solicitados por la gente, no necesariamente vegetariana, que trabaja en la zona –y que es mayoría entre los clientes del local. Tartas, empanadas, panes, galletitas; pero incluso una extensa cantidad de productos, como salsas, aderezos, aceites, suplementos, semillas, congelados (hamburguesas, panchos), snacks, etc. Todo desde una salsa Heinz de rábano a las mermeladas orgánicas Campoclaro o galletitas Granix de avena y pasas. El requisito esencial es que los productos sean estrictamente vegetarianos, lo que significa que tampoco contengan grasa animal entre su listado de ingredientes, ni cuajo si se trata de un queso, por ejemplo. Hacen delivery a la zona y venden libros con información sobre nutrición y hasta productos de cosmética natural.
Mega store
A pocas cuadras de Lagranola se encuentra el que quizá sea la insignia de los nuevos comercios vegetarianos, Bosque Bambú. Lo que originariamente fue un almacén chino básico de productos vegetarianos por la misma calle (San José), solo que más cerca de la intendencia, es hoy un buffet-tenedor libre-rotiseríasupermercadito de proporciones considerables y atmósfera agradable. En sus bateas, de las cuales puede comprarse por peso o a la usanza “todo lo que pueda comer”, hay un festín de milanesas y panchos vegetales, relecturas de platos chinos como el cerdo agridulce (con soja texturizada en vez de cerdo) o el chop suey, papas paille, pizza, arroces, torres de berenjenas y zucchini, ensaladas, pastas, legumbres, rarezas como ostras falsas (hechas a base de gluten con salsa de hongos), buñuelos, pasteles de masa al vapor, sushi, etc. El estilo predominante es ese encuentro entre comida oriental y local tan particular, propio de los buffets asiáticos en la ciudad, pero en clave vegetariana, pulcro y saludable. Para los que tengan que comer más al paso, atrás expenden milanesas al pan, empanadas y tartas. También hay una importante variedad de panes sanos y productos exóticos importados desde China (desde algas a un sinfín de salsas de soja con gustos), bárbaros para gourmets con espíritu explorador.
En Ciudad Vieja
Una pareja de uruguayos vegetarianos, él arquitecto, ella filósofa, inauguró este año un pequeño buffet de comida por peso (no tenedor libre) denominado Samsara, en la Ciudad Vieja. Los motivos por los que sus responsables (que además meten mano en la cocina) no comen carne son éticos, no creen que sea necesario matar animales para alimentarse. Afrontando lo que consideraban una carencia de oferta en el género, abrieron el establecimiento. Se trata de un buffet más escueto que el de Bosque Bambú, pero no por eso menos recomendable. La comida es casera, hecha con cariño, y se nota: dependiendo del día puede haber polenta rellena, lasagna de ricota y vegetales, feijoada, papas bravas, las clásicas milanesas redondas y rectangulares, tartas integrales, verduras asadas, doblados (como en Namasté), papas rellenas, zapallitos rellenos, ensaladas, etc. Cubren con su delivery todo el barrio y coinciden con los propietarios de Lagranola en que un gran porcentaje de sus clientes no es vegetariano, sino gente que busca comer más sano de lo que solía. Como una inversión en salud (y calorías), pero sin el sufrimiento que involucraba en épocas pasadas el alimentarse saludablemente.
Directorio
Bosque Bambú San José 1060, tel. 290 89 89. Abierto lunes a viernes de 10 a 19 hs, sábado de 10 a 15.30 hs.
Etosha Ltda: Camino Repetto 4095, tel. 2227 20 40.
Lagranola: San José 1236 Tel 2908 74 77. Abierto lunes a viernes de 9 a 19.30 hs, sábado de 9 a 16 hs.
La olla de barro: Maldonado 1390, tel. 2900 65 90. Abierto lunes a viernes de 12 a 15.30 hs
Namasté: Bulevar Artigas 1176, tel. 2709 55 54. Abierto lunes a sábados de 11.30 a 15.30, viernes y sábados también de 20.30 a 0.30hs.
Sabor Urbano: 26 de marzo 1399, tel. 2707 85 19. Abierto lunes a sábados 11 a15 y 19.30 a 23.30 hs.
Samsara: Zabala 1316, tel. 2915 19 49. Abierto lunes a viernes de 9 a 15 hs.














