Daniela Mercury o un elefante en el salón

Post 480 of 2456
Un elefante en el salón

“Acariciad los detalles, los divinos detalles. En el arte elevado y en la ciencia pura. El detalle lo es todo”, decía Nabokov a sus estudiantes de literatura. Pavada de profesor y de consejo, que apuntaba a no ver los detalles como algo secundario sino detenerse en ellos y darle la importancia que merecen. Estudiarlos, contemplarlos… eso, acariciarlos. O en palabras de Charles Eames: “Details are not the details, they make the design” *. Una vez más, el detalle como un todo.

Este verano fuimos a cenar a un restorancito coqueto de la costa. De esos ambientes cálidos e intimistas que te hacen hablar susurrando, como para no desentonar, hasta que desde un parlante, astutamente camuflado, una histérica Daniela Mercury nos hizo gritar primero para escucharnos y huir despavoridas poco rato después.

Tarareando de mal humor, porque se puede tararear de mal humor. Hang the DJ.

Se dice que el universo es una esfera cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguno. Quizás podemos establecer un ambicioso paralelismo y considerar cada diseño como un pequeño universo en el que cada detalle es el núcleo y en el que no hay nada periférico. Entonces, el detalle de la música ambiente en este pequeño universo que supone el restorancito costero importa mucho y su elección no debería dejarse librada al azar. En este caso la batucada de”O Canto da Cidade” se convierte en el elefante en el salón. Ocupa mucho espacio y se hace imposible no verlo, e imposible conversar.

 

> Las hermanas Ana y Cecilia Faget trabajan juntas al frente del estudio de arquitectura y diseño de interiores La mar en coche.

Menu