
Por David Gómez, editor de Web PC
Luego de más o menos un mes, acá estamos retomando este espacio de La Vida U. Por si no se acuerdan la vocal venía de ubicuidad, que tiene que ver con nuestra actual condición de seres que estamos en todos lados y en ninguno a la vez; esto es porque estamos conectados y resolvemos la cotidianeidad gracias a los avances de la tecnología.
La idea es como siempre repasar un poco los hechos que tengan que ver con todo esto, como las tendencias globales, los lanzamientos en Uruguay, nuestra realidad y simples cosas que nos pasan; aparte de pegar algún palito que nunca está de más.
Ser parte de la Vida U es pagar una ADSL por mes, ya sea fija o móvil, pero paga al fin; lo de gratis no es verdad… En mi caso tengo contratado un servicio por tráfico con un tope de 20 gigas mensuales. Una cantidad que me es suficiente, dado que al ser ubicuo no estoy solo conectado en mi casa, sino que me prendo de las redes que voy encontrando a mi alcance.
El tema es que los 20 gigas son rendidores, aún bajando alguna peli y música, además de explotar el Facebook y ahora estar satisfaciendo mi adicción temporal a FarmVille (que de esto contaré en una próxima entrega). Nunca me he pasado del tope; nunca me llevé un susto con la factura de Antel. Bueno, por lo menos no tan grande como cuando los primeros días de febrero abrí el estado de cuenta de mis telecomunicaciones.
Ni voy a decir el monto, pero a los $U 390 de la ADSL, se sumaron otros $U 400 por 3,92 gigas adicionales en el consumo de Internet. Mi primera reacción fue acordarme de los parientes de Antel. Luego me cayó la ficha: un adolescente en casa es un gran problema. En otras palabras, te come todo el consumo y ancho de banda de tu ADSL.
Y es que en enero se quedó unos días en casa una de mis cuñadas, quien tiene 17 años. Se la pasó colgada en cuanta red social hay, entre ellas YouTube; sitio que gastó viendo cuanto video pudo. En el momento ni se me cruzó por la cabeza que se me fuera el consumo al carajo. Ahora por un tiempo no puede ver videos. Está penalizada. Era eso o le hacía comer la factura.
En fin, esto es normal. El 90 y pico por ciento de los adolescentes en Internet consumen videos; videos de corta duración; no más de 5 minutos. Y es que consumen la información en dosis. De a pequeños tragos, pero sin dejar de hacer zapping, o viendo en simultáneo –haciendo sus propias mezclas y superando a cualquier VJ. Por eso tampoco tienen problema de ver una película fraccionada en 15 videos. Vaya virtud, aunque algunos sostienen que están perdiendo la capacidad de concentración y poner foco en las cosas.
Pero esto es parte de la Vida U: la convergencia de medios; un nuevo tipo de consumo con otras reglas; seres con nuevas capacidades.